De la higuera
Hay voluntades que resisten el tiempo y espacio,
que como fantasmas traspasan las paredes de mis muertas
De los restos de la vida de mi higuera,
el árbol de luz y accidentes nupciales: hay un deseo en su tierno centro circundante
Las palabras han querido decir la palabra, mas no han dicho nada
Cosechan obtusas semillas del mundo, obran con tal de serlo todo
Las lágrimas libidinosas riegan ese modo de mi cuerpo infinito,
y Yo accidente de accidentes no sé encontrarme
Ansio en mis ramas centenares de higos desnutridos,
gritando a la natura naturans que no necesitan lo necesario
Eligiendo no elegir, fundirse con el Pathos que infecta las almas,
lo veo en los sírfidos que polinizan las amapolas.
De la costilla de la costilla de la costilla ha nacido la ninfa,
pero estaba en un pantáno con renacuajos marrones.
Dijo que ahí antes estaba la higuera, que ya no, que no hay substancia.
Mi espiritu se acercó, y en los ojos de la diosa vió la potencia infinita.




