Testigo de la muerte
y la fractura que hace la conciencia y la machaca
Salen de las tumbas sabandijas de color morado,
pasean sobre las piernas de las viejas decoloridas y marchitadas
que piden morir ya, que el mundo se ha vuelto complejo
que sus hijas les roban la vida, es la condena del tiempo
La hija de la hija llora el vacío que acecha,
la juventud no permite la contradicción, el deseo de no desear,
La que piensa se ha pensado en el otro y se despliega con él,
pero después ante la vida todo se acaba y lo que queda es delirio
El memento mori se ha tornado la prueba del Yo subjetivo,
"He puesto yo este sufrimiento para seguir pensando”
Ahora todo lo que una vez fue luz es un aqueroso desasosiego,
ahora que pienso allí, mientras atestiguo en los cementerios:
esta fractura sin sentido reforzará la imprudente conciencia
La húmedad del marginal cuerpo de la naturaleza es deleite,
en la que se componen y descomponen los recipientes álmicos,
mis ojos descienden, mi corazón sigue siendo corruptible,
y el quebrar del mundo ante mis pensamientos me confiesa: “házte tuya o muere”
Sobre la actitud ante la muerte: el concienciarse de la fragilidad de la vida y el problema del suicidio. Como la idea de la muerte salva a la vez que condena: salva en tanto que da libertad, condena en tanto que es inevitable y es capaz de destruir cualquier sistema de pensamiento.


